Tal vez los que
siguen o siguieron una o más series me entiendan: No hay momento más duro que
el final de esa serie que tanto miraste y tanto te gustó. Más allá de cómo
concluye la historia no se puede negar que, si realmente fuiste un fanático de
esa serie, después de ver la última escena seguida de los títulos de créditos a
uno le agarra una angustia generada por el “no voy a ver nunca más a estos
personajes”. Es que hay veces que una ficción se mete tan adentro tuyo, (como
vos tan adentro de ella) que termina siendo algo más que eso que mirabas porque te
entretenía 45 minutos (o el tiempo que sea) al día, a veces una serie termina siendo una
costumbre, un rito, un encariñe con cada uno de los personajes, algo que te
genera intriga, risas, y hasta llanto en varias escenas dramáticas,
por eso el
día en que llega el último episodio te sentás frente al televisor y nada ni
nadie puede interrumpirte. Todo muy lindo, pero, más allá de la tristeza que
genera el final de algo que tanto nos gustó, ¿estamos contentos con cómo terminó? Bueno, supongo que eso
depende del gusto de cada uno y del final que haya tenido ¿qué final? Seguro
alguno de estos...
por eso el
día en que llega el último episodio te sentás frente al televisor y nada ni
nadie puede interrumpirte. Todo muy lindo, pero, más allá de la tristeza que
genera el final de algo que tanto nos gustó, ¿estamos contentos con cómo terminó? Bueno, supongo que eso
depende del gusto de cada uno y del final que haya tenido ¿qué final? Seguro
alguno de estos...
Final abierto
Pongámosle que la
serie que estamos viendo suele durar alrededor de 43 minutos. Cuando sentimos
que ya pasó bastante desde que empezó el último capítulo estamos pendientes de que “ya debe estar por
terminar”. Entonces, o vemos la hora que ya es, o por el tiempo que indica el
DVD que ya pasó desde comenzado el episodio, nos empieza a llamar la atención
que la historia principal sigue sin solución a pesar de que faltan segundos
para que aquellos 43 minutos que suelen durar todos los capítulos se cumplan.
Ahí pueden pasar dos cosas:
» La serie termina
con un abrupto final, casi como si se tratase de un cliffhanger pero sin
próximo capítulo ni temporada que nos aclare que pasó después de esa terrible
ultima escena.
» Se resuelve todos
los problemas, todo indica que se tratará de un final feliz que hasta los
personajes lo creen, hasta que PAF! Después de la supuesta escena final en la
que se veía a todos felices, la cámara enfoca otro lugar invisible para los
protagonistas y ahí vemos como en realidad lo recién solucionado no está del
todo solucionado. Esto suele pasar en las películas que ante la posibilidad de
una secuela meten una escena final que le daría sentido a una segunda parte a
pesar del supuesto final feliz que acabamos de ver.
Final sin sentido
Este es uno de
esos finales que te decepcionan totalmente. Le tenías todas las fichas puestas,
pero cuando empiezan los créditos finales te es inevitable mandar un “¿¡Qué!?
Pff… Culaquiera!”, y ahí no sabes si vos fuiste un boludo que no entendió el
final o si los autores se quisieron hacer los capos de la originalidad y les
salió mal. Después googleas y te das cuenta que el 70% de los espectadores
tampoco lo entendieron. El 30% restante presume haberlo entendido pero está más
errado que el que no entendió nada.
Final trágico
Este también es
una de esas ocasiones en las que uno nota que los guionistas quisieron darle un
final original, y aunque no terminemos felices con el destino de nuestros
héroes, reconocemos que realmente fue un final inesperado. El problema es
cuando ese final es trágico porque si. Fríamente uno puede quedarse pensando
“¿estuvo bien que el protagonista muera?”. Si recordás capítulos anteriores y llegás a relacionar algo y encontrarle un sentido por como terminó,
entonces genial, pero si te das cuenta que la muerte de un personaje querible
fue sin razón alguna, ahí si nos vamos a quedar con un final más que amargo.
Final feliz
Típico. Ellos
terminaron juntos, se casaron, tuvieron hijos, se mudaron a una casa enorme, y
terminaron felices para siempre. Hay que reconocer que aunque este tipo de finales son los mas trillados nos quedamos contentos. Dependiendo
de lo que haya pasado justo antes de mostrarnos el destino feliz de los
personajes, este puede ser un final que aunque nos deje contentos puede no
dejarnos conformes. Es que uno termina dándose cuenta que ese final lo supuso y
predijo desde el primer capítulo… Igual nunca viene mal que las historias
terminen bien y que los personajes consigan por lo que tanto lucharon durante
todos y cada uno de los episodios.
El mejor final
Títulos finales y
te mandas un “¡El mejor final que vi!” en voz alta. Este puede corresponder a
cualquiera de los finales que nombre antes y otros también, pero esta vez la
calidad del final pasa por los gustos personales de cada uno.
Este post no lo
hice porque si. Todo vino a raíz de ver el que para mi fue el mejor final que
vi en una serie. Sin spoilear nada, la semana pasada terminé de ver Six Feet
Under. Cada minuto de la escena final te deja sin palabras. Cuando termina, la
felicidad de haber visto un final tan bueno y la tristeza de no volver a ver a
los personajes que tanto cariño les agarraste, sumado a todo lo que te produjo
el contenido del final, hace que sientas que viste el mejor final, porque ¿todos tenemos un final favorito, no?
¿No es genial que una simple
serie de TV transmita tantas sensaciones? Creo que por eso todo fanático o seguidor de una historia, tendrá un día que lo
recordará por mucho tiempo, el día en que conoce el final de esa serie que
tanto siguió.




























